El moiré (lease muaré) es un
efecto óptico que complica sobremanera la vida de las estilistas. Según la
santa Wikipedia
es “un patrón de interferencia que se forma cuando se superponen dos rejillas
de líneas con un cierto ángulo, o cuando tales rejillas tienen tamaños
ligeramente diferentes.” Vamos, esto.
La expresión
procede de una clase de seda que producía este efecto por la estructura
de su composición. Generalmente no se aprecia a simple vista pero sí a través
de la pantalla. Podemos hacer un experimento a través del visor de una
cámara enfocando una prenda u otra pantalla.
Se produce con estampados
pequeños, rayas finas o tejidos con tramas muy visibles. Generalmente se prueba
por cámara antes de poner la prenda, pero como depende tanto de la calibración
de la cámara y la luz del momento algunas veces se nos cuela. El moiré puede estar acechando tras la
prenda más inofensiva.
Cuando aparece algún presentador con una prenda que hace moiré todo el mundo te lo hace notar, generalmente demasiado tarde: el cámara, el de sonido, la de maquillaje, el presentador, la que está viendo la tele y sabe lo que es. ¿Y qué haces después con esa prenda? La destierras al fondo del almacén donde probablemente otra ilusa la rescate y vuelva a iniciarse el ciclo.
Una estilista frente
a un espejo moviendo la prenda y entornando los ojos con un gesto extraño está simplemente intentando identificarlo. Las prendas sospechosas se acumulan durante unos días
hasta que una enviada especial (o corresponsal de guerra, depende del día) las reúne
todas y se sube al plató de informativos a pedir esa prueba de cámara.
¿Y por qué es considerado un
enemigo? Porque una vez que aparece en pantalla no puedes dejar de
mirarlo. Su efecto hipnótico hace que dejes de prestar atención a las palabras
del presentador y solo veas moiré, moiré de moiré con moiré.
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